¿A quién contratar los servicios jurídicos?

Contratar los servicios jurídicos de una firma es importante. Cuando nuestros derechos e intereses están en juego, buscamos a un profesional o firma que nos inspire confianza.

Recientemente, compartí una publicación en mi página de LinkedIn haciéndome la siguiente pregunta:

Si fueras CEO de una multinacional, ¿qué criterios tendrías en cuenta a la hora de contratar los servicios jurídicos de un despacho?

La respuesta recogía varios criterios. A continuación, los iré mencionando con algún comentario y agrupándolos por bloques.

Criterio de facturación

Para empezar, no contrataría a un despacho que aplicara el sistema hora facturable (billable hour). Si busco asesoramiento, necesito saber cuánto me costará de antemano. Es decir, necesito un precio cerrado. En el caso de que no pudiera decírmelo con exactitud, le pediría una aproximación lo más realista posible.

Organización y estructura

La estructura piramidal fomenta una competencia no saludable entre los abogados. El sistema «up or out» condiciona al profesional, sometiéndole a una presión y tensión innecesarias. Cuando me asesoran, no quiero que mi abogado/a viva en un Juego de Tronos permanente.

En relación con dicho sistema, analizaría el sistema de evaluación de la firma. Si el júnior no puede evaluar al socio, descartaría automáticamente ese despacho. No hay mayor impunidad que la ausencia de control.

La intimidación y el acoso sexual son dos realidades en el sector legal. Los resultados del Estudio «Us Too? Bullying and Sexual Harassment in the Legal Profession» así lo evidencian. Luego, la existencia de protocolos efectivos antiacoso es esencial. 

Asimismo, me gustaría saber en todo momento quién está trabajando en el asunto. Si el becario o júnior ha hecho una labor magnífica, quiero que aparezca en los emails u otros documentos. Sé que el trabajo estará supervisado por un abogado experimentado, pero la autoría debe reconocerse. Nadie debería apropiarse del mérito ajeno. 

Descanso efectivo

Si los abogados que llevaran mi asunto trabajaran por la madrugada como norma general, cambiaría inmediatamente de firma. Tras una jornada intensa, ¿cómo puede permitirse que un/a abogado/a siga en pie a esas horas? Lo siento, pero quiero que esa persona descanse y esté fresca al día siguiente. ¡Mis derechos e intereses están en juego!

El activo más preciado que tengo es mi abogado/a. Si no descansa bien, mi posición se debilita. Es, simplemente, sentido común. El sector legal norteamericano lo explica de maravilla. El bienestar del abogado/a es «good for business, good for clients, and the right thing to do«. Otra cosa es que luego lo apliquen, pero al menos ya existe un movimiento de concienciación.

El papel fundamental de recursos humanos

Recursos Humanos debe asumir un papel clave en cualquier firma. Esto implica necesariamente formar parte del Consejo de Administración del despacho. Si esta área de negocio, basado en la gestión del talento, no está representado, la firma no merecerá mi confianza.

Bienestar, diversidad y formación

Cada vez hay más CEOs que toman conciencia de la importancia del bienestar y diversidad de sus empleados. Si, además, ese CEO tuviera un problema de salud mental, os aseguro que esta materia sería prioritaria. El estigma es la principal barrera de entrada a la hora de buscar ayuda profesional. Ya lo expliqué en el artículo «La salud mental de la abogacía, un tabú que debemos romper con urgencia«.

Además, las firmas deben garantizar la inclusión y participación de las personas con discapacidad. Algunas preguntas que haría: ¿Qué tipo de cobertura tiene el abogado para encontrar la ayuda que necesita? ¿Qué trato se le dispensa durante la fase de tratamiento? ¿Cómo afectará esta circunstancia en su evaluación? ¿Qué ajustes razonables ha realizado o realizará la firma para que el profesional con discapacidad pueda trabajar sin obstáculos? ¿Qué responsabilidades tienen los profesionales con discapacidad?

El tipo de formación recibida sería uno de los mayores indicativos de este compromiso para con el bienestar. Como mínimo, un 40% debería dedicarse a inteligencia emocional, resiliencia y mindfulness. Ya sé que mi abogado/a sabe mucho Derecho, pero quiero que me aporte un valor añadido. Por ejemplo, escucha activa, gestión de emociones para encauzar una buena negociación, etc.

Igualdad y conciliación

Si el Consejo de Administración del despacho no hay un mínimo de representación femenina (40%), la candidatura quedaría descartada. De no cumplirse este requisito, preguntaría el porqué y las medidas que están llevando a cabo para garantizarlo.

Asimismo, me interesaría por conocer cómo los/as abogados/as concilian su vida laboral con la personal y familiar. Es importante que tengan su momento de diversión y ocio, ya sea con la familia o amigos.

En conclusión, quiero que mi abogado/a esté bien cuidado. Primero, por humanidad. Segundo, por el bien de mi negocio. Y tercero, porque es lo justo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir al contenido